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viernes, 28 de abril de 2017

¿Tienes una brújula de líder?

Capacitacion-Para-Gerentes


¿Tienes por escrito una Filosofía de Liderazgo que es bien conocida por todas las personas que trabajan en tu compañía? Es bueno para todos cuando la persona al mando sabe exactamente qué espera de sí mismo. Crear tu propia Brújula de Líder es una tarea fácil que acarreará enormes beneficios.
Aquí un primer paso: piensa en una serie de guías sobre cómo pretendes conducirte como líder.
Cuando me estaba preparando para asumir el control de un submarino, se me ocurrieron siete directrices para conducirme, y las leí todos los días mientras fui el CEO. Por supuesto que tú también tienes unas buenas ideas que funcionan para ti, pero si estás teniendo problemas para comenzar, aquí hay algunas, con un cierto sabor de la Marina, para que te pongas en marcha.

1. Sé accesible y domínate
Si no te puedes controlar, ¿cómo van a creer los miembros de la tripulación que puedes controlar la nave durante bajas y emergencias? Si no eres accesible, van a dejar de darte malas noticias… ¡y eso es una muy mala noticia para ti!

2. Sé consistente
Las personas prefieren trabajar con un tipo que es un imbécil todos los días, que con un tipo que es algo distinto cada día. 

3. Sé justo y equitativo
No hay una vara de medición para la ambigua idea de ser justo. Sólo pregúntate al final de cada día: “¿hice todo lo que pude para ser justo y equitativo con mi tripulación?”. 

4. Pon el ejemplo
El CEO establece la norma. Es completamente extraño que alguien por debajo de ti ponga una norma más alta que aquella que te ven implementando. No esperes que tu tripulación tenga uniformes más limpios, mejores cortes de pelo o que salude con mayor compostura que tú. Si caminas por donde hay una pequeña fuga de aceite en el cuarto de los motores y no le dices nada al jefe de maquinaria, entonces la nueva norma es que las pequeñas fugas de aceite están bien. Estás siendo vigilado de manera constante y continuamente estás estableciendo la norma… te des cuenta o no. 

5. Continuamente ofrece energía y entusiasmo para cualquier cosa que se vaya a hacer
Sé la persona más emocionada en la nave para realizar las tareas más arduas e indeseables. No importa cuánto desees no hacer algo (otro simulacro, revisar los mapas de navegación, limpieza…), hazlo con entusiasmo. Como en la regla número 4, nadie va a tener más entusiasmo que el jefe por hacer algo. 

6. Sé tú mismo… pero siempre sé el comandante
Tus hombres nunca van a olvidar la imagen del jefe tomándose unos tragos en el bar con la tripulación. Y una vez que hagas eso, has entregado, ante sus ojos, tu puesto como líder. No trates de ser alguien más y no intentes ser popular con la tripulación. Ellos quieren que seas su líder más de lo que desean que seas su amigo. 

7. ¡Haz que la tripulación esté orgullosa de que eres su comandante! 
Cuando camino por el muelle en la mañana, no quiero que los chicos piensen “deseo que ese tipo se vaya con otra nave”. Quiero que piensen en otra cosa: “ese es mi capitán, y lo seguiría a cualquier parte”.



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