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jueves, 14 de mayo de 2015

¿Estás Haciendo las Llamadas?

¿Cuál es el diálogo interno que tienes sobre prospectar para encontrar nuevos clientes potenciales? ¿Te has convencido a ti mismo que no tienes que hacer llamadas para lograr las metas de ingreso que has fijado para ti mismo? ¿Llegaste a la conclusión de que los nuevos clientes aparecerán misteriosamente y preguntar por tus productos o servicios? ¿Piensas que un mejor tríptico o una página web más rápida te proveerán de todos los cliente que necesitas? ¿Te conformaste con la mediocridad sabiendo que podrías ser excelente?

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Si quitamos todas las variables, y actuamos como si solo tuviéramos clientes prospectando, ¿cómo sería diferente nuestro comportamiento?

¿Tienes metas que tengan que ver con los objetivos de utilidad sobre ventas? ¿Qué tan comprometido estas de lograr esas metas? ¿Las podrías lograr sin lograr esos niveles de ventas? ¿Qué pasaría si fueras a “quemar tus naves” y crear un escenario donde tuvieras que lograr esas ventas para cubrir tus necesidades? La necesidad es la madre de todos los inventos. La mayoría de nosotros somos lo suficientemente fuertes para encontrar la manera cuando otras personas nos dices que no hay manera. Me pregunto cuanto creemos realmente que “tenemos” que cumplir nuestras metas. Si nos decimos a nosotros mismos que no “tenemos” que lograr las metas, ¿estás de acuerdo que la probabilidad de lograr tus metas disminuye?

Ahora, ¿Qué hay de la relación entre el número de llamadas que hacemos y el número de prospectos que nos compran y se convierten en clientes? ¿Has encontrado una manera mágica de encontrar a clientes sin esfuerzo alguno? Sé que hay personas que quieren convencernos que redes de contactos, grupos de influencia y referidos nos darán todos los clientes que necesitaremos. Tal vez sea verdad para algunos, pero a mí no me ha funcionado, a excepción de algunos buenos referidos. Hay redes de contactos que nos pueden ayudar, pero al final del día, el esfuerzo que ponemos en buscar nuevos clientes potenciales –prospectar –ya sea por teléfono, cara a cara, en una reunión o con tus vecinos –ese esfuerzo nos genera clientes nuevos.

Puede que no estés tan convencido que le tengas que preguntar a muchas personas, después de que los escuches describir su dolor después de que te escuchen describir lo que haces, si tiene sentido seguir conversando. A mí también me pasa que pierdo un poco la convicción. Pero me atrae de nuevo cuando veo la utilidad. Cuando no logro mis expectativas, siempre puedo revisar los resultados de mi esfuerzo. La pregunta al final del día es: ¿estás haciendo las llamadas? Si no lo estás haciendo, no me digas por que no. No me digas lo que no funciona, ni me digas cómo lo vas a arreglar. Sólo dime que vas a hacer diferente para hacer las llamadas que tienes que hacer. Yo estoy dispuesto a ayudarte si me dices lo que podría hacer. Pero para todos los que queremos incrementar nuestros ingresos, la pregunta es: ¿estás haciendo las llamadas?

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